Sega Mega Drive Mini
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Hemos tenido ocasión de probar a fondo la flamante Sega Mega Drive Mini que va camino de convertirse en la sensación retro (en su vertiente más mainstream y accesible para todos los públicos) de la temporada. Hablamos ya en su día sobre nuestros primeros acercamientos e impresiones, y también dimos buena cuenta de sus características conforme se hicieron oficiales, incluyendo la lista de juegos. Hoy nos adentramos en la experiencia de juego y manejo, y respondemos a la pregunta del millón: ¿está a la altura de las expectativas?
Tal y como nos sugirieron nuestras impresiones previas hace unas semanas, la esencia de lo que se pide y lo que se teme en una consola de estas características está ahí. En lo (mucho) bueno, por encima de todo, está la accesibilidad y sencillez de manejo. Se trata simplemente de enchufar y jugar, sin complicaciones .
la consola está replicada con un grado de detallismo exquisito, rivalizando con sus precedentes y rivales las NES Mini y Super Nintendo Mini. Es una lástima que el selector de volumen no sea operativos y la marca de entrada de auriculares sea meramente cosmética y ésta no exista. Sin duda, ambas características habrían disparado el precio de una consola que en el fondo no es más que una carcasa decorada.
la consola está replicada con un grado de detallismo exquisito, rivalizando con sus precedentes y rivales las NES Mini y Super Nintendo Mini. Es una lástima que el selector de volumen no sea operativos y la marca de entrada de auriculares sea meramente cosmética y ésta no exista. Sin duda, ambas características habrían disparado el precio de una consola que en el fondo no es más que una carcasa decorada.
El mando también se siente, a grandes rasgos, como el original, y está especialmente bien replicado el peso de aquel. La sensibilidad de los botones es aquí levemente superior, pero la sensación de estar pulsando un controlador analógico, su forma casi anti-ergonómica, todo ello está presente en la réplica de un controlador que, sin duda, es el principal responsable de proporcionar el chute nostálgico que busca el usuario. Es una pena que no se puedan enchufar mandos clásicos a la Mega Drive Mini pero, de nuevo, estaríamos ante un producto de naturaleza diferente.

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